Bienvenido a mi mundo de letras

Para aprender
A escribir un cuento
Lo único que debes
Aprender es ésto:
Busca tus palabras
Ríndete a su vuelo
Así, (y sólo así) verás tu alma
Surcar horizontes de sueños


Y si... ríndete al vuelo de tus palabras. Ellas irán hilvanando poco a poco, una a una, tus frases para que traigan a la realidad cotidiana a esos sueños que habitan tu alma, y que aún te falta descubrir.

sábado, 23 de enero de 2010

SONETO DE SAUDADES



Veredas de la tarde te ven andar
A llover tus nostalgia de aquel fulgor
Tu boca de magnolia, jazmín de sal
Tu sombra entibia el vidrio del alcohol

Como plumas de la cola de un quetzal
Amplias sabanas reverberan amor
Como un tango en su ritmo de espiral
Como un totem de suspiros, como un son

Besas la noche…, proyectas un nombre
Bohemia platense sambando olvidos
Respiras perfumes de aquel candombe

De inventos de amores vives cautivo
De cuitas plateadas  en noches de orbe
Y entiendes… ¡añorar es bien latino!

miércoles, 20 de enero de 2010

NOSTALGIAS




Largos días habitando mi vida
Al fin… descubro
Que te sigo esperando,
Aunque estés conmigo

Una vez te fuiste, una regresaste
Te esperé, te extrañé, te tuve
Te ansié, te imaginé, te corporizaste
Fuimos tierra, fuimos lluvia,
Fui viento, fuiste nube

Por eso quiero estar…
Ser…
Sentir…
Saber…


Largos días habitando mi vida
Noches envuelto en volutas de humo
Mirando a nada, soñando siempre
Pensando en ti, sólo, en lo oscuro
Tus pies a mi lado,
Tu cabeza en mi almohada

Estás conmigo,
Aunque sienta soledad
Compartes mi sueño,
Aunque despabilo
Párpados de sal
Labios de silencio
Quiero estar contigo
O estar conmigo… en destierro
Porque cuando estoy solo me acompañas
Porque cuando sufro eres mi consuelo

Quiero ser para que seas
Sentir para que sientas
Mi voz, mis manos, mi angustia, mi verano
Que seas mi sol, mi árbol, mi colmena

Quiero saber para que sepas
Si me necesitas, que te anhelo
Si me esperas, que estoy
Si me extrañas, que te sueño.

Y siendo, sabiendo, sintiendo, creyendo
Estaremos juntos, hallaremos vuelo
Seremos cúlmen, cénit, infinito
Geometría perfecta… nuestros cuerpos.

Así y aquí
Los dos, la piel
Yo viento, tú nube
Espuma y mar
Madero y fuego
Somos, estamos,
Sentimos, sabemos…

sábado, 16 de enero de 2010

Está pobre la miseria... (cuento breve)


“- Señor Presidente, gracias por venir a nuestro pueblo, porque se trata de un humilde caserío olvidado en el medio del campo, sin la mirada del mundo que gira a otra velocidad”
Acomodó el cable del sonido instalado con dos bocinas especialmente para ese evento, y continuó: - “…porque usted nos tiene en cuenta, no más que por eso. Los vecinos me designaron para que le dirija unas palabras, y como no tengo tanta práctica es esto de hablar por micrófono, escribí en mi cuaderno un sentir que me gustaría expresarle”.

En medio de escasos y tímidos aplausos de los habitantes de Villa Estación, que se había convertido en pueblo fantasma desde el cierre del ferrocarril, Rosendo mostró un cuadernito de tapas anaranjadas que contenía lo que para él sería un emotivo discurso.
-“Sabemos que el país le exige estar atento a la necesidad de mucha gente, de los importantes y de los de afuera, pero no se olvida de los pobres”
El Presidente hizo un gesto de aprobación con la cabeza mientras con media sonrisa esperaba las palabras de aquel hombre.
- “Mi pueblo piensa que gracias a usted, está pobre la miseria…” – se hizo un breve silencio, y los organizadores del evento, políticos de una ciudad vecina, le arrebataron el micrófono y lo bajaron casi a empujones de la tarima improvisada a título de escenario, mientras rápidamente subía el candidato postulado a la intendencia del pueblito y pedía aplausos para el Presidente, en un burdo intento de disimular un fallido acto, del parroquiano que comenzó a decir frases inconvenientes. Sus colaboradores le trajeron un guitarrero y trataba de presentarlo haciendo las veces de experimentado locutor conductor de fiestas.
¿Y qué pasó con Rosendo? El policía de mayor rango lo cargó en un patrullero, mientras lo retaba por no saber decir cosas agradables a la honorable visita, ¡¿Cómo le va a decir eso al Presidente?! y cuando el pobre hombre balbuceaba “…pero, si lo que yo…” lo cortaban con un grito, un cachetazo y amenazas de más trompadas.
Uno de los alcahuetes levantó el cuaderno naranja que se había caído en el apurón, y como no sabía qué hacer con él, y vio la mano tendida del Presidente, se lo entregó.
Luego del acto, para sorpresa de todos, el Presidente pidió ir a la Comisaría. Una vez allá, solicitó al Jefe la libertad de Rosendo, lo esperó, lo saludó con un cálido apretón de manos, se disculpó por el proceder del parroquiano que acababa de perder la candidatura a Intendente, lo felicitó por las palabras que no pudo decir… y le pidió si le permitía quedarse con el cuaderno naranja.
“…mi pueblo piensa que gracias a usted, está pobre la miseria… y digo gracias a usted, porque hace unos años, luego del cierre del ferrocarril, la miseria era la reina de aquí, se paseaba por las calles y abrazaba a todos los vecinos, les hacía agachar la cabeza hasta a los mejores ubicados; y ya no había animal que no luciera su hilera de costillas por la escasez de comida. Y la miseria era la única que engordaba. Pero subió usted al gobierno, y de a poco las cosas fueron mejorando, en un par de años la miseria fue perdiendo fuerza, ya no era la reina, y poco a poco fue siendo ella la pobre y el pueblo el que se iba enriqueciendo. Por eso le damos gracias, y a modo de ejemplo, le ruego que conserve en su recuerdo la frase de Villa Estación: Gracias a usted, está pobre la miseria”